Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las carreteras que bajan hacia el Tequendama o https://albertnvkb407800.suomiblog.com/entre-sol-y-montañas-el-encanto-campestre-de-cundinamarca-56047340